Me parece patética la necesidad que tienen los autoproclamados progresistas e idealistas de contar con íconos de carne y hueso, como si no les bastara el Che Guevara ni Fidel Castro, entre otros personajes de triste recordación (como el "Chacal"). Sin embargo el caso de Salvador Allende es de especial atención pues se ha convertido en martir de todo aquello que trató de dinamitar durante su gobierno:La parlamentaria (Isabel Allende) indicó que "hoy día en política, más que nunca, se requiere de líderes éticos y donde la ética y la política vayan de la mano. Pero, además, Salvador Allende promovía y deseaba cambios profundos sociales, una sociedad socialista como le llamaba él, pero en democracia, pluralismo y libertad", valores que formaban para él una "tríada sagrada".No se le puede culpar a una hija de amor incondicional hacia su progenitor, pero tratándose de las gruesas mentiras que se han tejido alrededor de la memoria de su padre es preciso repasar constantemente lo que fue la realidad para no caer en falsos sentimentalismos (idealismos) que conducen a la violencia, como suele suceder con ciertos idealistas.
"No tengo ninguna duda de que a Salvador Allende no sólo se le puede recordar por su consecuencia, sino que también tiene vigencia plena este ideal que tenía de hacer profundos cambios y además de eso fue siempre un defensor del Estado de Derecho y de la democracia", añadió.
(Vía Cooperativa.cl)

Sobre el ideal de "democracia" que constituía el proyecto allendista pueden revisar estos posts que anteriormente escribí sobre Allende y su obra. En esta ocasión me limitaré a comentar sobre el aspecto de la libertad de expresión fundamento de esa "tríada sagrada" que la emocionada Sra. Allende recuerda de su padre. ¿Cuáles eran sus conceptos acerca de este pilar de la democracia? Pues estos:"Se debe proceder a la integración de todos los medios de comunicación al proceso revolucionario, y, como el obstáculo evidente es la falta de control total, la expropiación absoluta de los medios informativos debe concebirse como un punto de llegada de un proceso y el desenlace victorioso del enfrentamiento con la burguesía".Quizá la parlamentaria Isabel Allende como todos los tributarios de la memoria de su extinto padre estén en lo cierto en cuanto que la democracia, pluralismo y libertad fueron los valores guía del proceso revolucionario en Chile. El problema es que la conceptualización que tienen de esos principios resulta prácticamente opuesta a todo lo que nosotros podemos entender acerca de ellos.
Armand Mattelart, teórico marxista del Centro Bellarmino, en 1972.
"La verdadera libertad de expresión existe cuando los medios de comunicación son controlados por el Estado".
Luis Figueroa, dirigente comunista de la Unidad Popular chilena, liderada por Allende.
"Las noticias deben ser publicadas sólo cuando el pueblo esté maduro para recibirlas, de manera que se transformen en instrumento útil de educación política".
Patricio Saavedra, sociólogo comunista.
"La objetividad no debería existir en el periodismo. El deber supremo del periodista de izquierda no es servir a la verdad, sino a la revolución".
Salvador Allende, 8 de abril de 1971, al inaugurar el Primer Congreso Nacional de Periodistas de Izquierda.
Es como hablar de la paz pero pensando en otorgar a los contrarios la paz de la sepultura.
La violencia revolucionaria es inevitable y legítima. Resulta necesariamente del carácter represivo y armado del estado de clase. Constituye la única vía que conduce a la toma del poder político y económico, y a su ulterior defensa y fortalecimiento. Sólo destruyendo el aparato burocrático y militar del estado burgués, puede consolidarse la revolución socialista"
XXII Congreso del Partido Socialista chileno, Chillán 1967
Más en:
- Los Orígenes de la Violencia Política en Chile. 1960-1973 (pdf)
- Citas y fotos vía El Archivo Mera y Cuidado por quien votas



