BRASIL, la nueva POTENCIA

La sociedad con los EE.UU., el apoyo al ingreso de Venezuela al Mercosur y la estrategia comercial con países como India y Sudafrica, indican que Brasil quiere jugar fuerte en el escenario internacional. A esto se añade la renovación de sus fuerzas armadas que hace temer una carrera armamentista con Venezuela, pero que confirma que los brasileños no son tontos y quieren asegurar su hegemonía en el continente mientras juega a su favor la evidente asimetría entre las economías que integran el Mercosur.

Las pretensiones brasileñas tienen como indicador la recuperación de su poder militar para figurar como actor de peso en un nuevo orden mundial multipolar:

Brasil fue después de 1985, y a lo largo de más de 10 años, una potencia media de alcance regional, con una economía estancada, sumergida en la megainflación, y una acentuada irrelevancia internacional. En esa etapa, su preocupación estratégica central fue la defensa de la Amazonia, con una visión estrecha y territorial, que presumía, hasta el extremo de la paranoia, la posibilidad de su pérdida a manos de distintos actores de la comunidad internacional.
Brasil ahora se ha transformado en el líder de América del Sur, con 13 años de estabilidad económica, duplicación de sus exportaciones en cinco años y atracción de 32.000 millones de dólares de inversión extranjera directa (IED) en los últimos 12 meses. Además, tendrá “investment grade” en el primer trimestre de 2008.
Brasil se ha convertido en un actor global en los últimos 18 meses (acuerdo de biocombustibles con Estados Unidos, reconocimiento como socio estratégico por la Unión Europea, invitación para incorporarse al G8 junto con China e India). Por eso, en términos estratégicos, es ahora una gran potencia regional, de alcance global, llamada a participar del proceso decisorio del sistema internacional. Este proceso no es una entelequia, sino un poder concreto, que resuelve las grandes cuestiones internacionales, tanto en materia de seguridad (lo que implica la posibilidad de la guerra), como en lo que hace a las reglas de funcionamiento de la economía global.
Vía el Opinador Cumpulsivo

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2 comentarios:

  1. Anónimo1:53 p. m.

    hola roedor:
    Post interesante,pero me temo que ha brasil se le vaya esa oportunidad por un simple hecho (perono por eso de influenciaportentosa), la presionimpositiva en brasil es brutal, de sudamerica es el primer pais enloque se refiere a impuestos, esto frenael desarrollode industrias y servicios.
    Un ejemplo claro de esto es el impuesto CPMF(no estoy seguro de los que significa, peropor lo que se es un simil del famoso impuesto a la solidaridad en el Peru) se supone queera provisorio yque este año caducaba, peroel gobierno LULA a propuesto,y tiene las de ganar sindoel precio a pagar Renan Calleiros, prorrogar este impuesto hasta el 2011, lo que significa unos 40 billones de reales al año (+o-).
    Esto no es cosa mia, ese es el panorama que ven aqui loseconomistas brasileros, si bien es cierto que brasil ha ido creciendo razonablemente, esto se debe en gran medida a la inversio estatal (como sabras LULA es progre), peroel sector privado no ha sido la sorpresa que se esperaba, y todo por los impuestos.
    Me parece que Brasil tiene futuro pero con la carga impositivaque tienen no se avisora buenos resultados.
    Atte
    WACO

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  2. Eso es bastante cierto, lei por ahí que el Brasil tiene algo de setenta impuestos diferentes, un freno mayúsculo para su economia.

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