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EL FRAUDE DEL CONTROL DE EMISIONES

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CCNet, un monitor de medios especializado en la información de caracter científico divulgada por la prensa, cita algunas noticias interesantes sobre la desinformación, el fraude y el engaño en las politicas de reducción de emisiones propulsadas por la ONU desde el IPCC (Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático) y el Protocolo de Kyoto, y publicitadas por profetas como Al Gore. En realidad no se necesita ser genio ni conspiranoico para darse cuenta que el mercado de emisiones (cap-and-trade) y las indulgencias de los bonos de carbon (Carbon Offsets) se convertirían no solamente en nichos de negociado y corrupción, sino en instrumento de chantaje político. Aquí algunas perlas linkeadas a su fuente de origen:

La vida es bella... para algunos.

Via The Reference Frame

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Europa y el Protocolo de Kyoto

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Estados Unidos y su presidente, George W. Bush, están siendo atacados ferozmente desde Europa por no haber confirmado su adhesión al Protocolo de Kyoto desde la administración Clinton (con un eco-sensibilísimo Al Gore que se las ingenió para que el documento no llegara al senado y culpar a los republicanos por eso).

No obstante, la Casa Blanca ha recordado a los países europeos que Europa ha aumentado más sus emisiones que los Estados Unidos, con una tasa de crecimiento muy inferior. En concreto, en el período 2000 a 2004 Europa ha aumentado sus emisiones un 5 por ciento, tres veces más que los Estados Unidos.

En una carta abierta hecha pública el pasado miércoles y que recogía la posición del Presidente de los Estados Unidos sobre el asunto, recordaba que el país "ha comprometido cerca de 3.000 millones de dólares anuales a la investigación en tecnologías para el cambio climático, más que cualquier otro país". Los programas comprenden desde campañas de sensibilización de la opinión pública hasta regulaciones o incentivos al uso de tecnologías más avanzadas y que emiten menos gases de efecto invernadero.

Mientras tanto en Europa los retrocesos están a la orden del día en materia energética donde la opción nuclear (mucho más limpia y eficiente que las otras fuentes de energia, en términos redondos) tiene resistencias a nivel político. Los costos de la implementación del protocolo de Kyoto son tan altos que los muy sabidos gobiernos europeos no se les ha ocurrido mejor idea que ignorarlo boca para adentro.

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Katrina and the Waves... of APOCALYPSE

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A propósito de las noticias sobre el huracán Katrina que azotó cual castigo divino las tierras del impío tío Sam, recordaba el éxito pop Walking on Sunshine de la occisa banda ochentera Katrina and the Waves como ironía al oscuro panorama que pintan las infaltables profecías apocalípticas (como las de Santa Rosita) reeditadas con ocasión de este último -y tremendo- desastre natural.
Sin embargo hasta ahora no se ha encontrado ninguna correlación significativa entre fenómenos como sequías, inundaciones y huracanes con los cambios de temperatura. La razón por la que se utilizan estos desastres para alarmarnos es que obviamente son alarmantes pero, si se consigue enlazarlos en la conciencia popular con el calentamiento global, los objetivos políticos del Protocolo de Kyoto podrían cumplirse por presión de la opinión pública. Y es que resulta difícil tomar en serio como ciencia a unos ecologistas que sostienen una cosa y su contraria simultáneamente: Si llueve y hace frío, cambio climático. Si no llueve y hace calor, calentamiento global... provocado por el cambio climático.
Christopher Landsea, uno de los mayores expertos mundiales en huracanes, afirma que no se ha encontrado correspondencia alguna entre estos fenómenos y la temperatura global. No descarta que no pueda existir, pero en caso de hacerlo sería una correlación mínima, que incluso podría ir en sentido contrario al que proclaman los agoreros. Landsea renunció al IPCC -el panel científico de la ONU que estudia el calentamiento global-debido a que el autor principal de su área, Kevin Trenberth, estaba usando su puesto para decir a la prensa que sí existía esa relación, una posición que jamás hubiera podido sostener de estar delante de científicos expertos y no de periodistas crédulos. El IPCC, cuyos informes han servido para justificar la aprobación del protocolo de Kioto, ha demostrado así una vez más su politización.
Pero si Katrina y sus olas no pueden enseñarnos nada sobre el incremento de las temperaturas y su relación con los huracanes, sí puede darnos una lección mucho más valiosa sobre el efecto de la riqueza en los desastres naturales. En principio, lo que se ha pensado que sería como el Tsunami que devastó el Sudeste Asiático, ha cobrado mucho menos victimas. La prosperidad de los Estados Unidos ha facilitado que se produzca una evacuación masiva en muy poco tiempo. De no ser por la calidad de las carreteras, los automóviles o los servicios de emergencia se producirían las catástrofes en términos de vidas humanas que solemos ver en Centroamérica. Y es que, aunque no le guste a mucha gente, la prosperidad salva vidas.
La mala noticia es que justamente la prosperidad de la humanidad es lo que está en juego con el protocolo de Kioto. Un acuerdo que no reduce de forma significativa la temperatura, aún suponiendo que las predicciones hechas al respecto fueran ciertas, porque no pone en marcha nada más que un sistema de racionamiento de energía que inevitablemente provocará con su encarecimiento… algo que no nos caerá nada bien a los países de abajo.
Lo del Calentamiento Global es un mito, como también son mitos el que la humanidad sea la causa primaria del cambio climático, o que un eventual calentamiento de la Tierra seria desastroso para el ambiente y para la sociedad humana (¿Existe acaso una “temperatura ideal” fuera de la cual todo es anormal y catastrófico?) Respecto a esto último la paleoclimatología ha demostrado que históricamente ya hubieron períodos de clima más alto los cuales no han reportado ninguna catástrofe planetaria sino que han sido incluso beneficiosos. Uno de estos períodos calientes permitió la expansión de los escandinavos quienes en sus aventuras ultramarinas descubrieron una inmensa isla entonces de abundante vegetación a la cual bautizaron lógicamente como
Groenlandia (“Greenland” en inglés: “Tierra VERDE”). Hoy todos sabemos aquella, la mayor isla del mundo, no es más que un inmenso cubito de hielo varado en medio del atlántico y prácticamente inhabitable.
Ahora que supuestamente se busca generar conciencia respecto a estos temas (y mitos) esperemos que se abra el debate que debió generarse desde un principio cuando cierto “consenso científico” (otro mito) saltó a la palestra a denunciar que el fin del mundo se acercaba (una vez más). En la Declaración de Heidelberg firmada por cientos de científicos e intelectuales (incluidos 72 premios Nobel) durante la Cumbre de la Tierra en Río (1994) y que a pesar de la relevancia de los firmantes no recibió mucha atención en los medios, se hace una llamada a la honestidad intelectual y a la integridad científica ante "el surgimiento de una ideología irracional que se opone al progreso científico e industrial e impide el desarrollo económico y social (...) Los mayores males que provienen y acechan nuestra Tierra son la ignorancia y la opresión, y no la ciencia, la tecnología y la industria".
En: ¡El calentamiento global provocó el tsunami!
Viro: Si Bush hubiera firmado el tratado de Kyoto, miles de personas estarían ahora vivas.

Nuts: Un momento... ¿No estamos contentos de que haya menos humanos contaminando la Madre Tierra?

En: Shhhhh...
Viro: Solapa nomás

Blog Action Day: NO AL ECOFASCISMO GLOBAL

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ecofascismoEl Nobel de la Paz (Nobel de POLÍTICA) concedido recientemente a Al Gore & Cia (los burócratas del IPCC de la ONU) consagra el miedo (y su compañera, la mentira) como principal recurso para "crear conciencia".

Lo que se supone que debería ser ciencia al servicio de la humanidad es, en realidad, anticiencia al servicio de la política. Nunca antes tantas hipótesis se hubieron convertido en teoría sin experimentación ni demostración científica alguna. No está demostrado que el CO2 contribuya al aumento de la temperatura, como tampoco esta demostrado que este fenómeno sea producto de la acción humana. La evidencia de esta falta de definición está en el mismo lenguaje de los informes del IPCC: "probablemente", "muy probablemente", "poco probable", etc. La sospecha se ha convertido en dogma con el aval de un consenso puramente mediático, que no solamente es acientífico sino inexistente.

El solo hecho que se quiera justificar esta serie de atentados con que "es mejor prevenir que lamentar" y que por ello sea tambien justificable la censura y estigmatización de las voces discrepantes, confirma que el asunto es principalmente político. No es por nada que los premiados por el Nobel sean justamente eso: políticos. Que si tienen más conciencia que el resto de sus semejantes es subjetivo, por decir lo menos: Al Gore es todo lo contrario al homo ecologicus que proclama. Su empeño por reducir a cero las emisiones de "gases invernadero" (otro concepto con débil base científica, por cierto) es tan hipócrita como estúpido: ni siquiera muertos dejaremos de emitir CO2, por degradación de nuestra biomasa.

El interés por el hombre, el que debería ser verdadero el fin de la política, ha quedado supeditado a proyectos de escala planetaria (el Protocolo de Kyoto) que suponen serios gravámenes para las economías emergentes como la nuestra y que limitarían lo único que verdaderamente ayuda a preservar el medioambiente: el desarrollo económico.

Por si esto fuera poco, el estado de alarma favorece grandes intereses económicos donde se supone que debería ser la derrota del "capitalismo salvaje". La situación no es nada nueva. Tiene el lamentable antecedente del fraude de la capa de ozono y el Protocolo de Montreal que significaron la más grande campaña publicitaria para producto alguno: las famosas líneas ecológicas.

La historia se está repitiendo con el timo del Calentamiento Global y el Protocolo de Kyoto. El terror verde derrota a la libertad con el aplauso de millones. Nadie sabe para quien trabaja.

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Los BLUFFS del 2005 (I)

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Acostumbrados como estamos a las noticias impactantes y reveladoras, repasemos algunos bluffs noticiosos del año que se nos va y que quizá más de uno querrá ignorar para no llenar de pena su corazoncito ávido de emociones:

Las Macroregiones: De lejos el Bluff del año, el bluff por antonomasia. Tanta propaganda, "preparación"... para terminar rechazado, espectorado por el pueblo que no tenía ni idea de lo que votaba. La regionalización nació coja para terminar también manca y, para colmo, hemipléjica. Para nadie es secreto que muchas de las regiones actuales se han convertido en feudos de sus respectivos presidentes, caso Huánuco (de la tía Luzmila Templo), Cuzco (del coquero Carlos Cuaresma), Loreto (del "autonomista" Robinson Rivadeneyra), Moquegua (de la loca Cristala Constantinides... ke me hizo perder 2 dias de viaje por su bendito paro regional, jiju..&%$@!!).

El Calentamiento Global: ¿No que este año iba a ser el más caluroso de la historia? Una vez más la impajaritable NASA vuelve a meter la pata poniendo en riesgo su credibilidad ante la comunidad científica y los fans de la ciencia. Y por si fuera poco, sus programas de transbordadores y de la ISS naufragan en medio de accidentes y críticas. En el Perú tuvimos un verano común y silvestre (sin fenómeno del Niño) más una fría primavera. Los ecologistas hicieron el ridículo (una vez más) protestando contra el Calentamiento Global mientras se pelaron de frío en Montreal. La Organización Metereológica Mundial admitió que no es posible asociar a ningún evento del tiempo o climático en particular con el calentamiento global.

El Papa "Negro": Para desilusión de los profetas y agoreros, la elección del cardenal Joseph Ratzinger como Papa a la muerte de nuestro querido Juan Pablo II representó un duro golpe no sólo para los esotéricos y fanaticos del ocultismo, sino tambien para la progresía mundial que ha afilado sus dientes contra la Iglesia y el cristianismo en general. Por enésima vez fallaron las profecías de Nostradamus, San Malaquías y las de Fátima (la versión comercial). La Iglesia tiene para rato, señores. Pese a quien le pese.

Las víctimas de los huracanes Katrina y el Rita: Saltaron alegres los hijos de la Gaia porque el Satan de los Satanes (los USA) estaba recibiendo la lección que se merecía por no haber estampado su firmita en el Protocolo de Kyoto. Esperanzados en que la cuenta ascendiera a por lo menos unas cuantas decenas de miles de muertos, tuvieron que quedarse callados para pasar piola ante la realidad de los hechos. Las víctimas del Katrina no pasaron del millar, siendo cada vez mas evidente que se debieron a la negligencia de las autoridades locales. En Texas se armó una evacuación propia del fin del mundo para lo que finalmente fue una tormenta común y silvestre. Además después de meses de alimentar el tópico de que al Katrina fue un huracán tan racista como el propio Bush, tanto el New York Times como el Los Angeles Times finalmente reconocen que no fue así, sino más bien al contrario: proporcionalmente murieron más blancos de lo que correspondería según el porcentaje de población, y que quienes murieron no eran necesariamente pobres, sino simplemente personas que voluntariamente se negaron a abandonar la ciudad cuando podían hacerlo.

El Protocolo de Kioto: En la cita del G8 le dieron una puñalada reemplazado a la reducción de los gases de invernadero por el aumento en la eficiencia y el adelanto tecnológico. En el primer día de la Iniciativa Global de Clinton, que se desarrolló en Setiembre en la sala de convenciones de un gran hotel de Nueva York, el Primer Ministro de Gran Bretaña, Tony Blair habló “con brutal honestidad” acerca del Tratado -del cual era acérrimo partidario- y en verdad lo hizo, señalando lo inutil e ineficaz del tratado: “Lo que los países nece-sitan hacer ahora es trabajar juntos para desarrollar la ciencia y la tecno-logía… No hay otra manera en que podamos enfrentar este problema a menos de que desarrollemos la ciencia y la tecnología para hacerlo.”

(Continuará)

UNA MENTIRA CONVENIENTE

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Me divierte cuando los propagandistas del pensamiento único promocionan sus dogmas como "inconvenientes" o "incómodos" para "el poder". Es (debería ser) obvio que se trata de una eficientísima estrategia de ventas que explota la idea del David que se tumba a Goliath -la fantasía de todo ego- pero que no es más que el instinto infantil de dar la contra a la autoridad, "opresora por definición". Pero sorprende que aquellos cuya profesión es supuestamente ver más allá de lo evidente (criticos, investigadores, periodistas, y demás) acepten prácticamente a ciegas todas esas modas y tendencias anti porque se presentan como cuestión de vida o muerte.

Por eso el ecologismo -cuyo discurso apocalíptico y milenarista de ropaje científico capta adeptos (ingenuos) en todo el mundo- cuenta con el respaldo incondicional de los medios, gracias a los cuales se han consagrado disparates como Primavera Silenciosa (1962) de Rachel Carlson, y La Bomba Poblacional (1968) de Paul Ehrlich. Recientemente se han apuntado un nuevo poroto con el filme documental An Inconvenient Truth producida por el político demócrata norteamericano Al Gore (quien alega que fumar también contribuye al calentamiento global) y que amenaza con estrenarse en nuestras salas.



Viéndola gracias en multicines Polvos Azules (:P) no es dificil darse cuenta que el documental esta hecho solamente para alarmar, asustar a la población y nada más. Tal como es costumbre en la progresía, se trata de un cargamontón de cuestiones donde no se ahonda -como se debería- ninguna, sosteniéndose cada una con un par de casos "irrefutables" con los cuales se pretende extrapolar los fenómenos locales a escala planetaria y así justificar la desopilante sumatoria prevista. En una presentación sana se abordarían cuestiones de método tales como la variabilidad natural del clima a lo largo de la historia y la verdadera capacidad de la ciencia actual para determinar eventos climáticos futuros, habida cuenta que con las justas se puede pronosticar el clima de la semana que viene. Nada de esto se considera en este alegato pseudocientífico que se basa en grandes falacias, especialmente la del "consenso científico".

No debería haber duda que aquello se trata de un titulo otorgado por los medios que poco o nada saben de ciencia, y de historia. Recordemos que la Teoría de la Relatividad Especial (1905) no fue aceptada por la comunidad científica sino hasta muchos años más tarde, siendo que el premio Nobel concedido a Einstein en 1921 fue por su explicación del efecto fotoeléctrico y no por la relatividad.

En publicaciones científicas (como Science y Nature) se publican papers con investigaciones confirmando o negando el calentamiento global, incluso el cambio climático (ojo, son dos cosas aparte) lo cual obviamente es señal de que el "consenso" es una fantasía. De hecho parece ser que los teóricos del Calentamiento Global son una minoría en la comunidad científica, a juzgar por la baja proporción de trabajos al respecto.


El famoso Palo de Hockey de Mann, Bradley y Hughes que supuestamente evidenciaba el dramático temperature shift producto de la actividad humana, y que sirviera de fundamento al IPCC (el panel intergubernamental sobre el cambio climatíco de la ONU) para proponer el superfluo Protocolo de Kyoto, fue cuestionado por otros científicos que demostraron los errores del modelo empleado.

La revista Science publica en 2004 un estudio en el que se critica duramente el método de Mann (véase el artículo-denuncia de los autores del estudio). El profesor de física de la Universidad de Berkeley Richard Muller se hace eco en un artículo publicado en el Technology Review del MIT de un estudio que la revista Nature acabó rechazando de forma un tanto extraña. Los análisis demuestran que el famoso “palo de hockey” puede obtenerse con una serie de datos generados de forma aleatoria. Es decir, el modelo matemático de Mann et al. nos lleva al famoso “palo de hockey” con cualquier serie de datos que se utilice.

Con tan débil base, la propaganda apocalíptica de An Inconvenient Truth debería caer en el descrédito, lo que no significa que los fenómenos o acontecimientos ejemplificados sean falsos o carezcan de importancia. La contaminación ambiental es un hecho ineludible que revierte directamente sobre nosotros, y muchos fenómenos del clima nos serán perjudiciales sin importar si son naturales o no. El problema con la moda del ecologismo no es que haga alharaca, sino que yerra totalmente el blanco.

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G8: LA CUMBRE INÚTIL (III)

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Aunque la cumbre no ha dejado de ser la anodina reunión de supermandatarios de siempre, los ecologistas deberían estar más que satisfechos con su resultado. La canciller alemana Angela Merkel anunció que el G8 negociará un reemplazo al actual (e inútil, para variar) Protocolo de Kyoto que significará una reducción del 50% de las emisiones, dejando chiquito al engendro original.

Pero quien debe llevarse las palmas por la iniciativa es nada más y nada menos que Satan George W. Bush. Sin embargo la secta ecologista fingirá que no se enteró que fue gracias al impulso norteamericano (dentro del mismísimo marco de la ONU) que la propuesta japonesa se abrió paso en la cumbre, incluyendo en su plan de acción a grandes emisores como la India y China (próxima a convertirse en el principal emisor de CO2 del mundo), entre otros paises del mundo en desarrollo.

De todas formas, se trata de otra política sin pies ni cabeza que dificilmente contará con el entusiasta apoyo del estupidiario medioambientalista. Tan sensibles ellos, son capaces de convertirse en chimeneas humeantes si notan que Bush se pone la camiseta verde (que en realidad siempre la llevó puesta). El presidente checo Vaclav Havel, escéptico como cualquiera con una mínima dosis de pensamiento crítico, formuló las siguientes tres preguntas a los políticos del G8 (vía The Reference Frame):

  • ¿Por qué tomaron esta decisión? Cuál es la evidencia que los convenció de proponer esta profunda intervención en la vida humana y en el funcionamiento de toda la sociedad? No existe evidencia científica de un calentamiento global masivo o de que la actividad humana junto con las emisiones de gases invernadero estén detrás del moderado calentamiento observado. Siendo que estos ocho mandatarios de los países más desarrollados del mundo saben bien de esta verdad, pregunto: ¿por qué este gesto?
  • ¿Conocen estos ocho políticos sobre los métodos y los caminos para alcanzar el objetivo? ¿Conocen de un camino diferente a la radical desindustrialización del mundo entero, y al sustraer a miles de millones de personas de participar de un crecimiento económico a largo plazo que les permitiría tener un nivel de vida tan alto como el de los países desarrollados? ¿Son estos políticos capaces de evaluar los costos y beneficios que supondrán estas intervenciones que están proponiendo, o por lo menos anticiparlos?
  • ¿Tienen estos políticos -cuyos limitados mandatos inevitablemente les conduce a perspectivas cortoplacistas- el derecho de meterse en la vida de miles de millones de personas que vivirán más de medio siglo después del fin de sus gobiernos?
Aunque no hay ningún acuerdo firmado hasta ahora, la voluntad de estos poderosos líderes está más que clara. Otra cosa será que verdaderamente cumplan con su propia palabra pues, como hemos visto, no es necesaria ninguna firmita ni pose cuando de por medio hay un crecimiento económico que, lejos de destruir, encuentra sus propios caminos hacia la eficiencia y el cuidado del medio ambiente.

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Mitos del Calentamiento Global: Groenlandia

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Son 600 años más largos que millones de años? Seraaa cierto esooo??? Sí, pero bajo dos condiciones: Primero, que una fuente intachable y de reconocido prestigio como la BBC de Londres lo mantenga así. Segundo, que se diga por una causa noble, social y justa como es el ambientalismo.

No es un chiste, sino el reportaje de Richard Hollingham del 13 de agosto sobre Groenlandia. El astuto reportero viajó a ese lugar tan frío e inhóspito para ver con esos sus propios ojazos que se han de comer los gusanos los efectos antropógenos del calentamiento global.
“Groenlandia es una masiva isla congelada –dijo– y desde el aire hay poca evidencia de que se está derritiendo… Su inmensa capa de hielo, un mar blanco que parece extenderse infinitamente, se derrama en miles de glaciales… Sólo cuando uno se acerca al pie de los glaciales se da cuenta que el panorama está cambiando. A unos pocos metros por encima del hielo, la roca aparece desnuda. Una cicatriz que se desplaza horizontalmente a través de los valles”. El fenómeno es tan dramático que está creciendo una nueva vegetación: “Esa tierra se ve por primera vez en millones de años”. Recuerden: millones de años.

Si eso está sucediendo, hay que hacer algo. Si 150 años realmente han cambiado el clima mundial tan radicalmente, tenemos que actuar. Llámese protocolo de Kyoto o cualquier otra cosa, tenemos que devolver la atmósfera terrestre a su condición natural. Y lo tenemos que hacer pero yaaa. Se nos muere la madre Tierra, la Gaia, y nosotros con ella. Pero antes de comenzar, la pregunta a contestar es: ¿cuáles son las condiciones atmosféricas “normales”?

El reportaje de Hollingham nos contesta, indirectamente, esa pregunta clave.
“El clima terrestre se había recalentado antes, pero de manera natural. Las ruinas de una iglesia en las riberas del fiordo muestran lo que queda de la civilización agrícola de los vikingos. El sol proyecta sombras a través de los arcos de las ventanas hasta el altar, utilizado por última vez en el siglo años XV, antes de que la zona fuera abandonada debido a que el frío la convirtió en inhabitable”.


Es sorprendente que ni el señor Hollingham ni los editores de la BBC notaran tan flagrante contradicción. ¿Cómo es posible que los habitantes hayan construido una iglesia en un lugar cubierto por el hielo durante “millones de años”? Y ¿cómo antes los vikingos labraron unas tierras que supuestamente estuvieron siempre cubiertas por una gran capa de hielo? En conclusión, ¿cómo podemos saber que el recientemente observado calentamiento terrestre se debe a emisiones provocadas por el hombre y no a causas naturales? Después de todo, el periodista de la BBC nos dice que nuestro planeta fue más caliente hace varios siglos, lo suficiente como para que Groenlandia fuera una isla fértil que luego, por alguna razón, se congeló.

Parece que el señor Hollingham sin querer queriendo descubrió lo que es obvio. No hay que ir hasta Groenlandia (en ingles Greenland = "TIERRA VERDE") para saber que los vikingos no eran tontos, ni locos. En el año 982, el vikingo Erik el rojo descubrió una “tierra verde” (Groenlandia). Luego esa isla se tornó blanca por un cambio del clima de esos , lo que siempre ha sucedido y seguirá sucediendo en nuestro planeta. Pero la BBC ahora nos da la noticia que Groenlandia se está volviendo verde y que eso nos debe preocupar a todos.
¿Cómo es eso? Si fue “Tierra Verde” el nombre que le dieron sus primeros habitantes...

Mi socio el ínclito profesor Carrasco, me ha pasado la dirección de una web interesante sobre la historia de Greenland: http://www.greenland-guide.gl/leif2000/history.htm cuya historia de sus asentamientos nórdicos esta didácticamente resumida. Resalto que fue la Iglesia la que ha conservado el registro del paso de esa gente por esa Tierra Verde mientras fue tal.

CO2, para que te queremos

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Una cosa son las emisiones de CO2 ya sea que provengan de la hinfame y kondenada actividad humana, y otra el aumento de su concentración en la atmósfera, medida en ppm (partes-por-millon). Según el credo alarmista sobre el Cambio Climático y el Calentamiento Global, son las emisiones de CO2 antropogénicas las causantes de este "cataclismo".

No hay registros sobre la cantidad de CO2 emitido por el hombre durante las últimas decadas. Lo que hay son cálculos aproximados del volumen anual de emisiones. De allí que la prensa se alarme por que, lejos de cumplir con las reducciones contempladas por el protocolo de Kyoto, los países signatarios sigan aumentando sus emisiones. Si hemos de justificar el estado de alarma, no se puede decir que estos aumentos sean sostenidos ni que la sumatoria de actividades humanas haya mantenido un ritmo constante de incremento de emisiones. Por eso el siguiente gráfico sobre el aumento de la concentración de CO2 durante los últimos 50 años (partiendo de 1958 cuando comenzaron los registros):

Concentranción de CO2 en los ultimos 50 añoses inexplicable si hemos de considerar al hombre como factor determinante de esta subida constante y sostenida. Es obvio que la actividad industrial ha ido en aumento, pero no en forma lineal como sucede en esta gráfica. Los avatares históricos de la economía mundial con sus innegables repercusiones en la industria no se ven reflejados de ninguna forma en esta gráfica. Las fluctuaciones que puedan deberse a la mano del hombre son tan minúsculas que cualquiera con dos dedos de frente se daría cuenta que el incremento de la concentración de CO2 se debe a otras causas mucho más poderosas.

Ahora, superponiendo la curva del aumento global de temperatura durante los últimos 50 años:

se puede apreciar claramente que no hay correspondencia entre ambos incrementos. En todo caso la correlación es tan débil que apenas puede sostenerse como hipótesis de trabajo. Recordemos (si no lo sabían) que el "efecto invernadero" del CO2 se debilita a medida que aumentan sus concentraciones.

Hasta hoy no hay comprobación alguna de esta u otras hipótesis que tienen al hombre como agente principal del cambio climático. Sin embargo esto no ha sido impedimento para que nuestros ecosensibles policymakers insistan en acuerdos más gravosos que los anteriores para evitar algo que no depende de nosotros pero que si está en nuestras posibilidades sobrellevarlo. La madre naturaleza nos tiene en sus manos, no al revés.

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CATASTROFISTAS DE FIESTA

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La "Ciudad Luz" es anfitriona de uno de esos eventos enceguecedores donde la prensa compite por "informar primero" la revelación más preocupante o la observación más escandalosa. Y tratándose de un tema tan sensible como el Cambio Climático, la ciencia se hará de extrañar por todas partes, pisoteada por los políticos y rematada por los medios.

Expertos en cambio climático "discuten" desde hoy en París sobre el calentamiento global. La misma reúne a 500 delegados del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), que redactarán un informe científico sobre el calentamiento del planeta que se dará a conocer el próximo viernes. Qué rápidos.

Como sabrán los que me conocen a través del blog del Ratón, no me trago el evangelio apocalíptico de los bienpensantes ONUsinos basado en una dudosa revelación sobre el devenir del clima (el famoso Palo de Hockey). Más aún cuando las recomendaciones de ese panel (el Protocolo de Kyoto) consisten en crear todo un sistema mundial de intervención económica ("mercado de emisiones") que limitará el desarrollo de nuestros países para tan irrisorios objetivos: sólo 5% de reducción. Y todo eso, asumiendo que el CO2 es el "culpable" de todo cuando, científicamente hablando, no hay certeza de ello.

signos del calentamiento
Además los fenómenos "comprobados" señalados como indicadores irrefutables del calentamiento global no son acompañados por la anomalías negativas que demuestran el efecto contrario (aumento del volumen de hielo en Groenlandia, tendencia a la baja de temperatura de los inviernos boreales, etc.). Vaya "objetividad".

Como vengo señalando, el problema no es tanto la manipulación de los datos como su presentación. Todo el mundo se ha sorprendido por los datos de repuntes en la temperatura como de las condiciones extremas que está propiciando tal desbalance caótico. Para calmarse deberían usar la cabeza un poco y plantearse las siguientes preguntas:

  • ¿La temperatura de la tierra siempre fue constante?
  • ¿Este es el ùnico periodo de la historia humana en que la temperatura ha aumentado a tales niveles?
  • ¿Las condiciones extremas son algo inusual?
  • ¿Es en estos últimos años que ha cambiado todo abruptamente?
  • ¿Acabará el calor excesivo con la vida en la tierra?
  • ¿Tan frágil es la naturaleza?
  • ¿Conocemos verdaderamente todo sobre el clima y los procesos naturales que intervienen en él?
  • ¿Y si todo es natural, podremos evitarlo?
Cientificamente hablando, la respuesta es un NO rotundo a todas y cada una de estas cuestiones. Pero no esperen que nuestros medios aborden con rigor científico estas u otras preguntas, comenzando con que entregan alegre y ciegamente su confianza a los tan cacareados "consensos". En la ciencia las probabilidades no constituyen certeza alguna, por más que se trate del 99.999%.

Estaremos atentos a este evento, en especial a su repercusión en la prensa. ¿Qué nuevo mantra proclamarán? Provecho, apocalípticos.

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Cuidado con el complejo ECOLÓGICO-INDUSTRIAL

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Nuestra muchachada progresista y ecosensible no sabe para quien trabaja. Muchos son felices pensando que están en la vereda opuesta a los grandes intereses políticos y económicos (ya saben, la fantasía del David contra Goliath), cuando en realidad les ayudan en el negocio. Hace tiempo que lo contracultural o alternativo paso a ser marca registrada de una inmensa gama de productos dirigidos al amplio mercado constituído por la población inmadura de todas las edades.

Muchos de ellos se rasgaron las vestiduras (su pose favorita) con la noticia del diario inglés The Guardian donde se acusaba al "think tank derechista" American Enterprise Institute (AEI) de ofrecer dinero para criticar el informe del IPCC. Aunque se trataba de una cantidad relativamente irrisoria ($10000) para una práctica común y corriente especialmente entre las ONG's (la Fundación Ford invierte millones para impulsar agendas de género y laicas-anticlericales), fue suficiente para encender las iras de la bienpensantía que acaba de entregarse de lleno a la defensa del nuevo dogma acientífico que representa la teoría del calentamiento global antropógeno.

Sin embargo ninguno repara en la existencia de un poderoso lobby ecologista que agrupa a grandes corporaciones americanas y que está presionando al gobierno federal para que implemente "una poderosa legislación nacional que propicie una reducción significativa de la emisión de los gases invernadero". Se trata de la U.S. Climate Action Partnership (USCAP) que tiene entre sus miembros a las transnacionales Alcoa, Dupont, General Electric, Duke Energy, entre otras millonarias organizaciones industriales y no gubernamentales.

Como ellos mismos lo explican, la causa ambientalista puede reportar grandes beneficios económicos para los Estados Unidos. ¿Cómo? El periodista Steve Milloy, el editor del portal Junkscience.com, explica en este artículo como esa agrupación pretende obtener beneficios a través del control económico global de las economías emergentes que se propone en el Protocolo de Kyoto (con su "mercado de emisiones") y otros acuerdos internacionales promovidos por el establishment eco-progresista. Si acaso estas industrias saldrán perdiendo a la larga, no lo harán sin antes haber llevado al mundo a la miseria.

Sin embargo no se trata tampoco de una novedad el "sacarle la vuelta" a las tendencias "anti". Los vergonzosos hitos anticientificos que representaron la prohibición del DDT y el fraude de la capa de ozono (donde el gran ganador fue la transnacional Dupont), nos enseña como ciertos grupos industriales no tienen escrupúlos en atentar contra la ciencia y el libre mercado cuando de negocios se trata.

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EL NEGOCIO DEL HUMO

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Interesante artículo publicado en el Wall Street Journal sobre los contras y los contras del mercado de emisiones contemplado por el Protocolo de Kyoto para -teóricamente- reducir las emisiones de CO2 en un tremendamente significativo... 5%. Como ya habíamos tratado anteriormente, grandes transnacionales gringas se plegaron inmediatamente a la noble causa de la salvación del planeta. ¿Amor al chancho o los chicharrones? Claro que para los ecologistas los únicos demonios son la Exxon-Mobil y Mr. Danger Bush. Veamos:

The idea of a cap-and-trade system for limiting carbon-dioxide emissions in the U.S. has become all the rage. Earlier this year, 10 big American companies formed the Climate Action Partnership to lobby for government action on climate change. And this week the private-equity consortium that is bidding to take over Texas utility TXU announced that, as part of the buyout, it would join the forces lobbying for a cap on carbon emissions.
But this is not, as Lenin once said, a case of capitalists selling the rope to hang themselves with. In most cases, it is good old-fashioned rent-seeking with a climate-change patina.

Start with the name. Most of those pushing this idea want you to think about it as cap-and-trade with emphasis on the trading part. Senator Barbara Boxer touts all the jobs that would be created for people trying to game the system--er, save the planet. And her colleague Jeff Bingaman calls cap-and-trade "market based," because, you know, people would trade stuff.
But for that to happen, the government would first have to put a cap on CO2 emissions, either for certain industries or even the economy as a whole. At the same time, it would allocate quotas for CO2 emissions, either based on current emissions, or on energy output, or some other standard. If a company then "over-complied," which means it produced less carbon dioxide than it was allowed to under the rules, it could sell the excess allowance to someone else. That someone else would buy the right to produce CO2 if doing so cost less than actually reducing emissions.
In this way, emissions would be reduced in an relatively efficient way: Those for whom reductions were cheap or easy would reduce, and if they reduced enough, they could sell their excess allowance to someone for whom the reductions were harder or more expensive. This kind of trading works, and we've argued in these columns that cap-and-trade beats the pants off just plain capping by lowering the overall economic burden of a cap.
The difficulties don't lie with the trading, but with the cap, which is where the companies lobbying for restrictions come in. James Rogers, CEO of Duke Energy, put it plainly earlier this year: "If you're not at the table when these negotiations are going on, you're going to be on the menu." Translation: If a cap is coming, better to design it in a way that you profit from it, instead of being killed by it.
Which is why the emphasis really should be cap-and-trade. It's all about the cap, because without it there's no trading. We don't buy our daily ration of oxygen because it's in abundant supply. Same with carbon dioxide--there's no constraint on your ability to produce CO2 until the government creates one. When it does, it creates an artificial scarcity. What Duke, Entergy, TXU, BP, Dupont and all the rest want is to make sure that when the right to produce CO2 becomes limited, they're the ones that end up owning the allowances. Because that would mean they could sell them, and make money off something that previously wasn't worth a dime.
Vía Desde el Exilio

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YANQUIS ASECINOS DEL MEDIO HAMBIENTE

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Sin firmar el ecohólico Protocolo de Kyoto han tenido la desfachatez de reducir sus emisiones de CO2 en 1.3% durante el 2006:

U.S. carbon dioxide emissions dropped slightly last year even as the economy grew, according to an initial estimate released yesterday by the Energy Information Administration.
The 1.3 percent drop in CO{-2} emissions marks the first time that U.S. pollution linked to global warming has declined in absolute terms since 2001 and the first time it has gone down since 1990 while the economy was thriving. Carbon dioxide emissions declined in both 2001 and 1991, in large part because of economic slowdowns during those years.
Mientras los antimperialistas defensores de la tierra de la Union Europea han incrementado sus emisiones excediendo sus propias cuotas (como es el caso del Reino Unido).

Om shanti shanti om! ;-)

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